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ORINAL FLORIDO

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‘Quae nocent docent’

 

“El lado oscuro de la tierra” es el título de una colección de cuentos de Alfred Bester, periodista y escritor fallecido en 1987. Este neoyorquino obtuvo el primer premio Hugo en 1953 por El Hombre demolido. La novela La estrellas, mi destino, publicada a continuación, está considerada uno de los hitos de la ciencia ficción.

The Dark Side of the Earth (1964) recopila una serie de relatos que pienso destripar a continuación. Así que el lector que desee leerlos y tenga tiempo para ello, haría bien en abandonar aquí la lectura de este post. Al que ya los leyó puede serle grato rememorar su argumento o comparar su memoria con la mía.

En El tiempo es el traidor se cuenta la historia de un tipo John Strapp, que se ha hecho megarrico y superpoderoso cobrando una millonada con su capacidad para tomar decisiones acertadas en un ochenta y siete por ciento en un mundo de dimensiones galácticas y sumamente complejo. Tiene una doble personalidad –como Jekyll y Hyde- a causa del trauma de haber perdido tempranamente a su novia. Un amigo consigue resucitarla, pero entonces ella, tan joven como cuando fue asesinada, no le reconoce porque Strapp ha envejecido, de ahí la traición del tiempo.

En realidad, como en otros relatos de Bester, el argumento es un pretexto para construir a grandes brochazos un mundo delirante, repleto de humor negro y personajes estrafalarios que más parecen esperpénticas marionetas que verdaderas criaturas de carne y hueso.

En Los hombres que asesinaron a Mahoma, Bester también refiere a una de sus obsesiones: el tiempo. En este relato, quienes intentan cambiar el presente viajando al pasado no lo consiguen, pues el tiempo de cada vida resulta ser como un largo y exclusivo espagueti, que hunde su raíz en el pasado. Cada cual tiene una línea de tiempo personal, subjetiva, privada. No hay ningún continuum universal, por lo que nadie puede viajar en el tiempo de otro y modificarlo. El pasado es como la memoria; si lo borramos, simplemente dejamos de existir. O pasamos a ser fantasmas, sombras.

En Fuera de este mundo, Bester juega con la paradoja de una equivocación telefónica que resulta ser una llamada desde otra dimensión temporal. Son graciosas sus alusiones a la infidelidad masculina. El protagonista intenta con éxito ligar con la persona que ha marcado su número por error, hasta que acaba comprobando que se trata de una interferencia de otro tiempo.

El Hombre Pi es un Compensador, padece empatía con la estabilidad o inestabilidad del cosmos, de modo que sus actos, bondadosos o malvados, compensan automáticamente los desajustes entre el bien y el mal. Es otro de los temas recurrentes de Bester, lo paranormal y parapsicológico. Hemos sacado de este cuento el lema que adorna la entrada: “Lo que duele enseña”.

El orinal florido juega con el extraordinario valor que cobran los objetos domésticos más vulgares, una tostadora, un orinal, un ventilador del siglo XX... como tesoros arqueológicos en un mundo futuro, postapocalíptico y organizado como un espectáculo de Hollywood, un mundo completamente kitsch, en el que todo el mundo se llama como las grandes figuras del cine de los sesenta del siglo pasado, recreando en sus vidas postizas los ambientes de los films más famosos. Resulta muy original esta especie de revalorización de la realidad (o virtualidad) del XX, respecto a la cual la futuriza que se plantea sería una copia de la copia, una representación de la representación, particularmente ridícula y amanerada.

¿Quiere usted esperar? Es un kafkiano relato sobre la imposibilidad de suscribir un pacto con el Diablo en un mundo en el que este ha dejado de ser una celebridad y no es más que el ejecutivo superior, y casi inasequible, de una gran empresa multinacional. Uno acaba sintiendo ternura por el protagonista, tan desesperado que está dispuesto a vender su alma por un poco de felicidad terrenal, pero que se estrella contra un muro de papel y triquiñuelas leguleyas que lo único que buscan es estafarle y que entregue su alma a cambio de nada.

Su vida ya no es como antes: es una divertida e inocente historia con final feliz entre el último hombre y la última mujer en un Nueva York que se desmorona. Al final, dos enormes cabezas de mantis asoman sus temibles fauces por entre los escombros.

 

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