Blogia
SIGNAMENTO

BOCCHERINI & CAMBINI

BOCCHERINI & CAMBINI

Volver a oír un vinilo después de diez años y recordar el hilo completo de su música, silbar su melodía, no es un placer tan intenso como el que nos proporcionó su descubrimiento, pero complace, entretiene, ¡mola!

Reconozco mi afición a la forma cuarteto. Creo que, como la acuarela es la pintura del pintor, pues exige reservar la luz, el cuarteto de cámara ha de ser la forma preferida de los músicos creativos, ese diálogo a cuatro voces, que también preserva el silencio. Con él concluyó el Glorioso Sordo la entrega de sus misterios órficos. También he penetrado, muy esporádicamente, en los bosques sombríos de Bartok, en noches de insomnio y tardes perdidas, para fantasear con monstruos y figuras de otros mundos.

En el allegro molto del cuarteto en fa mayor Op. 64 nº1 de Luigi Boccherini un sátiro persigue a una ninfa. Sin éxito, a juzgar por la melancolía que le queda al pobre fauno en el adagio non tanto.

Todo el mundo sabe que el italiano fijó su residencia en Madrid (1769), protegido por el infante don Luis. Cayó en desgracia con el futuro Carlos VI y residirá en Alemania por un tiempo antes de volver a Madrid en 1797. El último cuarteto de la cara B de este disco lo dejó el maestro incompleto, lo que nos legó (Op. 64 nº 2.) está impregnado de españolismo.

Giovanni-Giuseppe Cambini (1746-1825) también abandonó su patria para establecerse en París. A pesar de la gloria de su obra, murió pobre en un hospicio. Sus cuartetos rebosan sentimientos amables y piruetas galantes. No como ahora. Caudal clásico, sus cuartetos en re mayor, el segundo con espíritu de suite.

0 comentarios