VENGANZA CRUEL
Tan incorrecta políticamente resultó en 1946 la primera novela de Boris Vian (Escupiré sobre vuestra tumba) como resulta hoy, aunque por distintas razones, porque el autor describe con pasmosa verosimilitud y excepcional economía de medios el funcionamiento de la mente de un libertino cuyo único propósito es la venganza criminal y sádica.
Es comprensible que el autor tradujera la novela negra y de horror usamericana, pura acción, automóviles, velocidad, disparos..., aunque la de Boris Vian añade sexo explícito, casi porno (a distancia del de Henri Miller), sin la menor delicadeza, lejos de la sensibilidad poética de Anaïs Nin. Dice en el prefacio que Vernon Sullivan (supuesto autor autobiográfico de la novela, pseudónimo de Vian) usa un vocabulario menos descarnado, más próximo a la tradición erótica latina... No lo creo.
La novela fue prohibida en Francia en 1949 cuando ya el malditismo simbolista y el humor libertario de la bohemia parisina se consumía en últimas e infernales brasas. En España, fue Juan García Hortelano quien tradujo a Boris Vian. Lo sé por el prólogo de Rosa Pereda (2002). Y el escupitajo vengativo del francés contra el racismo (?) circuló por el sistema digestivo semiclandestino de una minoría de literatos y críticos de la España nacional-católica.
Se puede denunciar una situación como la discriminacion racial usamericana con inusual crueldad; es lo que acreditan estas rotundas y trepidantes, desvongonzadas y violentas páginas, con sus diálogos como disparos de revólver y sinestesias de ron y bourbon de Kentucky.
Boris Vian (cuya foto ilustra este artículo) no vivió ni cuarenta años, pero bulló intensamente y le dio tiempo a mucho: ingeniero de carrera, músico, escritor de vanguardia, guionista de cine, poeta, letrista para Brassens y Juliette Gréco. Sus letras, para centenares de canciones, mezclan el humor negro, la sátira social, el antimilitarismo y una profunda melancolía. Verbigracia, Le Déserteur (1954), que fue prohibida en la radio francesa por "atentar contra la moral pública".
Efectivamente, Escupiré sobre vuestra tumba pone en solfa la inocencia (cuyo símbolo es el hermano Tom, maestro de escuela y negro religioso), al que describe así su hermano Lee Anderson:
"A Tom le quedaban en la cabeza demasiados prejuicios de bondad y divinidad. Era demasiado honesto Tom, y eso acabaría por perderle. Creía que haciendo el bien se cosechaba el bien, y en cambio esto sólo ocurre por casualidad. Lo único que importaba era vengarse, y vengarse de la manera más implacable posible."
Es la "odiosa humildad" impuesta por los blancos la que pone --según Lee-- palabras de piedad en los labios de Tom. Lee Anderson, en contraste con su hermano Tom, es un héroe trágico de la impiedad, un héroe expresamente revanchista, cruel, sádico, lúbrico y malvado, lo cual, disfrazado de blanco, lo vuelve estéticamente irresistible para pálidas y sensuales doncellas con posibles, deseosas de emociones intensas...
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